
SOBRE LA FOTOGRAFIA (ON PHOTOGRAPHY)
By Tina Modotti
Siempre que se emplean las palabras "arte" o "artístico" en relación a mi trabajo fotográfico recibo una impresión desagradable, debida seguramente al mal uso y abuso que se hace de ellas.
Me considero una fotógrafa y nada más, y si mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir no arte, sino fotografías honradas, sin trucos ni manipulaciones, mientras que la mayoría de los fotografía aún buscan los "efectos artísticos" o la imitación de otros medios de expresión gráfica, de lo cual resulta un producto híbrido y que no logra impartir a la obra que producen el rasgo más valioso que debería tener: LA CALIDAD FOTOGRAFICA.
Mucho se ha discutido en estos últimos años sobre si la fotografía puede o no ser una obra de arte compartido con las demás creaciones plásticas. Naturalmente las opiniones varían entre unos que sí aceptan la fotografía como un medio de expresión igual a cualquier otro; y los otros, los miopes, que siguen mirando a este siglo veinte con ojos del siglo diez y ocho y que, por lo tanto, son incapaces de aceptar las manifestaciones de nuestra civilización mecánica. Pero para nosotros, los que empleamos la cámara como una herramienta, o como el pintor emplea el su pincel, no nos importan las opiniones adversas, tenemos la aprobación de las personas que reconocen el mérito de la fotografía en sus múltiples funciones y la aceptan como el medio mas elocuente y directo de fijar o registrar la época presente.
Tampoco importa saber si la fotografía es o no arte; lo que sí importa es distinguir entre buena y mala fotografía. Y por buena se debe entender aquella que acepta todas las limitaciones inherentes a la técnica fotográfica y aprovocha todas las posibilidades y características que el medio ofrece; mientras que por mala fotografía se debe entender aquella que está hecha, se podría decir, con una especie de complejo de inferioridad, no apreciando lo que la fotografía tiene de suyo, de propio, y, en cambio, recurriendo a toda clase de imitaciones, dando estas obras la impresión de que el que las hace tiene casi verguenza de hacer fotografías y trata de esconder todo lo que hay de fotográfico en su obra, sobreponiendo trucos y falsificaciones que sólo pueden agradar a los que tienen un gusto pervertido.
La fotografía, por el hecho mismo de que sólo puede ser producida en el presente y basándose en lo que existe objetivamente frente a la cámara, se impone como el medio más satisfactorio de registrar la vida objetiva en todas sus manifestaciones; de allí su valor documental, y si a esto se añade sensibilidad y comprensión de asunto, y, sobre todo, una clara orientación del lugar que debe tomar en el campo del desenvolvimiento histórico, creo que el resultado es algo digno de ocupar un puesto en la producción social, a la cual todos debemos contribuir.
By CHRISTINE SCHWARTZ HARTLEY
The life and work of the Italian photographer Tina Modotti (1896-1942) have become fodder for such a variety of causes that Sarah M. Lowe's vow to write Modotti's ''cultural biography'' and ''dislodge her from the center of her legend'' may cause cynics' eyebrows to arch in suspicion. Tina Modotti was an uneducated working-class girl in turn-of-the-century Italy and a sophisticated actress, muse and femme fatale in Hollywood before spending the years from 1923 to 1930 in Mexico, where she became an increasingly political photographer; later, among other activities, she was a relief worker in the Spanish Civil War.
Ms. Lowe, an art historian and curator, puts the facts of Modotti's life in illuminating perspective, tracing the artist's esthetic development, her ties to the Modernist movement and her awareness of the conflict between making art and making politics. If ''Experiment in Related Form'' (1924), a double exposure of five glasses of differing sizes whose rims seem to float, intersect and shine all at once means freedom from the austere esthetic of Edward Weston, Modotti's lover and teacher of photography, the sea of sombreros in ''Workers Parade'' (1926) marks Modotti's first expression of her disappointment with the unfulfilled promises of the Mexican revolution and her commitment to a new social order. From portraits of Aztec mothers with their infants to ''Mella's Typewriter'' (a close-up of a Communist lover's instrument of intellectual and political activity), Modotti's tight cropping and still-life esthetic excelled at melding Mexican culture and Modernist photography.

